Perfil y Objetivos

Evocación, del Perú a

España y Barcelona

La mayoría de los miembros fundadores de AMEPEBA llegamos a España a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta, con nuestros 17 a 19 años recién cumplidos y estrenando pasaporte. Entonces éramos unos emigrantes académicos, ciertamente privilegiados con la oportunidad de ensanchar metas y estudiar fuera del Perú.

Algunos éramos de Lima, pero la procedencia era múltiple y variada y casi todos embarcamos en el puerto del Callao para navegar hacia los fríos días de invierno y los aun más calurosos días de verano. Pronto comenzamos a aprender que el oscurecer en este otro hemisferio era una suerte del turno invernal, que a media tarde ya se hacía de noche y que había que adaptarse a nuevas costumbres y a los nuevos sabores de la comida española que al comienzo no hacía mas que aumentar con resignación nuestra añoranza por la comida casera.

En la España de los sesenta, la forma de vestir de buena parte de sus gentes representó para nosotros, estudiantes recién llegados, otro impacto. La ropa en general era adusta y sobria, cuanto más en los pueblos en donde las mujeres casi todas iban de negro y los hombres cubrían sus cabezas con unas gorras de visera corta y el cuerpo con una tiesa gabardina, prenda que por cierto nunca habíamos visto en nuestra tierra.

El primer invierno se presentó al poco de nuestra llegada y con el descenso de la temperatura aprendimos con aplicación “el rito” de la llamada al Sereno, otro personaje para nosotros inédito que se encargaba de abrirnos los portales de las casas o pensiones donde vivíamos.

Los fines de semana los dedicábamos  a descubrir la  ciudad que habíamos elegido para estudiar;  su cultura,  su gente y la forma de vivir. También pasábamos ratos frente al televisor de algún bar entreteniéndonos con algo de fútbol y de toros, o bien en largas tertulias con los colegas y paisanos que al final terminaban recordando a nuestras familias, nuestras costumbres y aquel juvenil  y paradisiaco amor que muchos de nosotros habíamos dejado allende los mares.

Claro está que aparte de todo ello, estudiábamos; y ya lo creo que lo hacíamos a fondo,  por que las exigencias de los señores Catedráticos así lo imponían y la mayor parte de las jornadas transcurrían hincando los codos frente a los libros, apuntes, garabatos de fórmulas y reglas mnemotécnicas a la luz del inefable “flexo” y a la espera del “juicio final” que representaban los exámenes.

La realidad es que poco nos costó comunicarnos con la gente de aquí. Creo que existía mas curiosidad por parte de los mas adultos que de nuestros contemporáneos en sí para conocer como  éramos y de que país veníamos. Estos últimos terminaban pronto diciéndonos como tópico que todos éramos Americanos sin distinción o de forma mas sencilla pero chabacana “de pa´ahí”

La comunicación con las personas mayores en las pensiones, casas de familia o residencias de estudiantes al comienzo era como un tanteo de nuestra forma de pensar que luego daba paso primero como velados susurros y luego como confidencias mas confiadas a relatos que reflejaban las desventuras vividas en la Incivil Guerra de España, las situaciones que había deparado el enfrentamiento fraterno y que desembocaba en el país autárquico que nos toco vivir pero que al mismo tiempo se iba despertando para iniciar la época de la transición y del cambio de la cual también fuimos testigos de primera línea.

Por otra parte todavía presenciamos la realidad de los últimos emigrantes que dejaban la península ya no huyendo de un régimen totalitario sino en busca de nuevas posibilidades económicas en Francia, Alemania y Suiza sobre todo; mientras que el que se quedaba aquí se afanaba por sustituir el ”biscuter” y el “sidecar” por el “600”como una muestra mas de las  “Dos Españas”

Nueva Etapa: Rumbo al Mediterráneo.

Los años fueron pasando gracias al apoyo de nuestros familiares quienes nos remitían el dinero para nuestra  manutención de forma religiosa cada mes aunque algún condiscípulo sufriera el síndrome del “ giro ausente “ que quedaba compensado con la solidaridad de sus compañeros estudiantes.

Las remesas que recibíamos eran muy bienvenidas no solo por los destinatarios sino también por los lugareños ya que a efectos formales eran buenas divisas para el país, De hecho se decía que algunas Provincias vivían de los estudiantes.

Por aquellos días un buen numero de nosotros compartía anhelos comunes, tanto como estudiantes de Medicina, como por ser jóvenes que descubrían el mundo y desarrollaban su personalidad frente al embate de los duros estudios que nos absorbía casi todo el tiempo, pero entre cuyos intervalos y de buena guisa dedicábamos un espacio a las tertulias y a las polémicas. De esta forma y poco a poco se fue fraguando un alto grado de compañerismo y de amistad que se fundió como en un crisol para toda la vida.

En todo caso fueron en aquellos “sesenta”, con el marco de una música que ahora nos reverbera cuando comenzamos a hablar de que una de las formas de demostrar nuestra vocación médica, sería la de que, algún día, pudiéramos ayudar con nuestra recién aprendida ciencia a los mas desfavorecidos del Perú, como un amable guiño de esperanza que algunos llaman idealismo.

Pasaron los cursos como decíamos antes y los que ya estaban acabando la carrera se plantearon elegir la ciudad de destino para hacer una Especialidad. Otros, a los que aún les quedaban asignaturas también se emplazaron en ese cambio de rumbo adelantándose de alguna manera a los acontecimientos; así muchos de nosotros elegimos una ciudad cuyo nombre nos recordaba al mar. Barcelona.

La mayoría ya habíamos visitado la Ciudad Condal y habíamos descubierto el Mediterráneo. el Barrio Gótico, la pujante modernidad de la capital catalana, la arquitectura de Gaudí, las melodías de Serrat y las rumbitas de Peret además de los colores de su principal equipo de fútbol. Pero sobre todo, teníamos muy presente que buena parte había llegado por primera vez a España a través del puerto de Barcelona, donde habíamos visto en “carne y hueso” al mismo Cristóbal Colón que con su firme dedo índice apuntaba a las Américas y que hasta entonces solo conocíamos por las clásicas estampas escolares.

Por distintas y variadas razones se genero pues desde las diferentes Universidades de España el éxodo a Barcelona y aquí coincidimos con el contingente de estudiantes peruanos que desde el inicio habían elegido esta ciudad para sus estudios quienes nos acogieron con afecto y camaradería ampliándose así la colonia de Médicos Peruanos.

Simultáneamente con la especialidad y con el transcurso de los años fuimos asentando nuestras vidas y a la par que concluíamos nuestra formación fuimos estrechando lazos con la sociedad que nos había acogido formando familias y haciéndonos conscientes de que la mayor parte de nuestra vida juvenil y adulta había transcurrido fuera del hogar que nos había visto nacer y que nos habíamos instalado en una nueva morada. En un punto sin retorno.

Ahora cuarenta años después de nuestras primeras vivencias en tierras hispanas, aquel juvenil grupo de estudiantes forma parte de la sociedad catalana, integrados en el devenir cotidiano, en todos los aspectos de la vida en una suma de culturas y razones enriquecedoras.

Por nuestra parte hemos sabido responder como personas y como profesionales de la sanidad de forma satisfactoria y en muchos casos destacada y nuestros hijos se sienten  tanto ciudadanos de su tierra catalana y española como de una Europa y un mundo en constante aproximación. Algunos de nuestros vástagos son ahora jóvenes médicos integrados en el Sistema Sanitario Catalán, formados en Cataluña pero también hay algunos  desempeñándose en otros lugares de España  y de la Comunidad Europea. De los que han elegido otras profesiones alguno incluso ha hecho el camino a la inversa y ahora esta en el Perú creando empresas.

De los ideales de aquellos años juveniles renació el anhelo en muchos de nosotros de ayudar desde la plataforma de nuestra experiencia y capacitación médica a la tierra que nos vio nacer.

De la fundación de AMEPEBA a nuestros días

Los fundadores de esta Asociación fueron quienes configuraron la primera Junta Directiva en el periodo comprendido entre 1991 a 1995 y según consta en el Acta Fundacional del  del 3 de mayo de 1991, la primera Junta quedo constituida  por el Dr. Oswaldo Velazquez Sandoval., acompañándole los doctores Dante Torres Torres, César López Altamiza, César Mendoza Santin,y Eduardo Escudero Bustamante.

A esta junta directiva se debió la organización de la Primera Convención Mundial de Médicos Peruanos que se llevo a cabo en setiembre de 1992 en la Ciudad de Barcelona; en el mismo año,  se inauguró de la plaza César Vallejo en el distrito de Nou Barris y a la organizó de la Segunda Convención de Médicos Peruanos celebrada en Lima en 1994.

El 19 de octubre de mil novecientos noventa y cinco fue elegida la segunda junta directiva, presidida por el Dr. César Rodriguez Valencia y compuesta  por los doctores Oswaldo Lenti Paoli, Víctor Andrés Castro, Angel Ezcurra Arbulú, y  Manuel Zapata Trelles.

Posteriormente, la nueva Junta fue presidida por el Dr. Oswaldo Lenti-Paoli, integrando su equipo de gestión los doctores Víctor Andrés Castro, Nilo Lambrischini Ferri, Angel Ezcurra Arbulú, Nelly Tokashiki Tocomura, Carlos Ganoza García, Luis Lu Cortés y Gustavo Navarro Arias.  A cargo de esta junta se emprende la ayuda sanitaria al Perú, contando con la colaboración especial de personas como la Dra. Pilar Lozano Esteban, que hoy lidera con éxito la destacada asociación Ayuda a las Comunidades Andinas (AYCA).

Las primeras acciones lograron con la construcción de un Puesto de Salud en el Distrito del Olivar en la provincia de Canta (Departamento de Lima ) como primer objetivo prosiguiéndose a partir de aquí en la labor fundamental de colaborar con el desarrollo sanitario del Perú, con la inauguración de dos Puestos de Salud, uno en el caserío de Ayangay y otro en Paruque Bajo. Asimismo se establecieron  fructíferos acuerdos de colaboración con entidades como Matres Mundi

En 2005 dimos a conocer nuestro primer sitio Web. Como bien decíamos en nuestra presentación “En AMEPEBA…queremos que esta herramienta de comunicación sea una plataforma útil que contribuya a vehicular y potenciar el creciente interés que hay en nuestra sociedad, sobre las labores de organizaciones como la nuestra, para la canalización eficaz y positiva de recursos sanitarios destinados a mejorar la calidad de vida de los habitante de países en vías de desarrollo.”

Así nació y creció AMEPEBA. entidad en la que pronto se integrarían muchas otras personas sin vínculos previos con el grupo, pero con las mismas inquietudes y objetivos que no es otro que el de proporcionar ayuda sanitaria a las regiones mas desfavorecidas del país con un criterio de equilibrio entre las necesidades, las posibilidades y el control positivo de la gestión sanitaria.

En la actualidad, la Asociación tiene convenios de colaboración con destacadas entidades como la “ ONG. Matres Mundi “ y recibe ayudas de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo y del Ayuntamiento de San Pere de Ribas entre otros, quienes además nos ayudan a divulgar en el ámbito de Cataluña y en el resto del territorio español nuestras aspiraciones y proyectos de ayuda mediante charlas, conferencias y coloquios interactivos para contribuir a mejorar la calidad de vida de los beneficiarios a quienes van dirigidos nuestros programas.

Por otro lado, nos es grato mencionar que a lo largo de estos años, hemos logrado dar viabilidad a la continuidad asociativa,  mediante la incorporación de jóvenes valores de la medicina y en general del mundo sanitario, pero también de personas que sin ser facultativos de la salud, aportan sus conocimientos y experiencia en diferentes campos para conseguir los mismos ideales.

Para terminar a vosotros, lectores de estas “huellas” y de estas esperanzas os invitamos a conocernos mejor y a compartir nuestros anhelos.

Dr. Oswaldo Lenti Paoli*, Barcelona, Mayo de 2005.

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*El Dr. Oswaldo Lenti-Paoli, con el pleno soporte de su Junta Directiva  y de muchos colaboradores y voluntarios, fue un promotor fundamental en la renovación de AMEPEBA y del compromiso de la institución en la inserción activa en proyectos de cooperación y ayuda sanitaria para el Perú. Con el activo apoyo de socios, amigos, colaboradores y familiares  estableció  las bases de expansión del desarrollo de nuestra Asociación, tanto en la sociedad catalana, y española, como en la peruana.  Asimismo, fue el principal y decidido impulsor de la presencia de AMEPEBA, en INTERNET . “Lito”, quien nos dejó en Noviembre de 2007, no sólo es parte de la historia de AMEPEBA, al igual que otros queridos socios y amigos que ya no están físicamente entre nosotros; es también una memoria constante de que la humildad puede ser la mejor compañera de la entrega a los demás.